Cuento
El viejo y el pájaro. Cuento de Carlos Ponce Meléndez
José, un señor de pelo
canoso, cara arrugada, espalda encorvada y sabiduría de ochenta y tres años,
sintiendo que sus fuerzas se le acababan, se dio a la tarea de buscar a un
pájaro chiquito que cantara muy bonito para contarle sus penas. Con esta tarea
que el mismo se había impuesto, el viejecito espero a que fuera sábado, día de
mercado en su pueblo para ir a comprar a un jilguero. Llegada la fecha, nuestro
personaje se fue a buscar un amigo con alas.
En el lugar había
muchos vendedores de canarios, jilgueros y hasta pericos. El viejo se sintió decepcionado pues no
encontró a ninguno que cantara como él quería.
Muy triste José se fue de regreso a su casa. Cuando pasaba por una
esquina un niñito se le acercó y le dijo " señor le regalo a mi pajarito
porque mi mamá no me da permiso de tenerlo en la casa y lo tengo que dejar ir."
José vio a un pobre pájaro feo y que ni siquiera cantaba. Enojado por no poder
encontrar lo que él quería estuvo a punto de maldecir al niño y al pájaro, pero
al ver los ojos del niño sintió un rayo de afecto que hace mucho tiempo no
sentía. Sonriendo dijo: "despreocúpate niño que yo cuidare a tu pájaro muy
bien" el niño se fue muy alegre y el viejito siguió su camino con el pájaro.
Al doblar una esquina
el José no se fijó en una piedra en el suelo por ir cuidando al ave y tropezó
cayendo violentamente en el suelo. El pajarito a pesar de estar libre no
escapó, se posó en el pecho de su amo y empezó a cantar de la manera más
hermosa que nadie hubiera oído nunca. José se quedó maravillado del canto pues
en su larga vida nunca había oído un canto tan bello. Con una sonrisa en los
labios, el viejecillo murió y el pájaro voló cantando para alegría y sorpresa
de todos los que lo oían.

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